El Milan logró una victoria que vale algo más que tres puntos. El 0-2 ante el Cremonese llegó en el último suspiro, con los goles de Pavlovic y Leao, y permite al conjunto de Allegri seguir agarrado, aunque sea por un hilo, a la lucha por el título: ahora está a diez puntos del Inter, justo antes de un derbi decisivo.
El contexto era incómodo. El Cremonese, urgido por el descenso, se jugaba media vida; el Milan, su credibilidad en la carrera por el Scudetto. Además, la victoria previa del Inter contra el Génova (2-0) había disparado la diferencia hasta trece puntos antes del inicio. No ganar significaba prácticamente despedirse.
El objetivo, por tanto, era claro: recortar distancias y presentarse al derbi con algo más que orgullo. El obstáculo final antes de esa cita era el Cremonese en el Stadio Giovanni Zini.
El primer tiempo tuvo dos nombres propios: Modric y, sobre todo, Fofana. El francés sostuvo al equipo desde la base, recuperando balones y marcando el ritmo. A partir de ahí, el Milan se hizo dueño del encuentro, jugó en campo rival y redujo al mínimo los riesgos atrás, mientras Aurero evitaba males mayores para los locales.
El Cremonese apenas inquietó —solo un intento aislado de Vardy— y sobrevivió gracias a su portero. Antes del descanso llegaron las dos grandes ocasiones visitantes, ambas nacidas de Fofana. Primero dejó solo a Pulisic, pero Aurero ganó el mano a mano; después, un disparo del propio mediocentro fue desviado con la yema de los dedos por el guardameta.
Tras el intermedio cambió el aire. El Cremonese dio un paso adelante y durante veinte minutos puso más energía que acierto: Pezzela, Vardy y Vandeputte no encontraron portería. En paralelo, el Milan perdió control. Allegri retiró a Fofana y el equipo dejó de mandar, entrando en una fase de dudas.
Sin embargo, a Modric aún le quedaba inspiración. Primero sirvió un centro perfecto a Füllkrug, cuyo remate se marchó alto. Y en el 89 llegó la jugada decisiva: otro envío preciso del croata fue cabeceado por Pavlovic para romper el empate.
El golpe final llegó ya en el descuento. Con el Cremonese volcado, Leao culminó una contra en el minuto 94 y cerró el partido. En apenas cinco minutos el Milan pasó de temer un adiós casi definitivo al campeonato a mantener viva una mínima esperanza. El próximo derbi frente al Inter dictará sentencia.