El golpe fue duro, pero la respuesta de la afición lo amortiguó. Cuando Julián Álvarez batió a Aarón en el minuto 94 y el Tartiere encajó la peor noticia posible, algo inesperado ocurrió en las gradas: aplausos. No para el gol rival, sino para un equipo que había dado todo durante 94 minutos. Ese gesto lo resumió todo sobre la noche del domingo. El equipo pelea, pero sigue sin conseguir la victoria.
Lucas Ahijado, lateral azul que no está contando con demasiadas apariciones, cuajó buenos minutos. "Es un momento muy duro para todos y que te apoyen y te animen a seguir con el trabajo es indescriptible. Tendríamos que aplaudirles a ellos", dijo el lateral, visiblemente emocionado tras el pitido final. El defensa es consciente de la situación en la tabla, pero tampoco se permitió el lujo de resignarse. "El de Vallecas (miércoles, 19 horas) es un partido importante. Si no empezamos a ganar se nos complicará bastante. Es el momento de estar unidos y ser una piña. Tenemos que ir a Vallecas a por todo", subrayó.
Ahijado también habló de la competencia interna en el equipo, en alusión a su duelo por el puesto con Nacho Vidal. "Me encuentro bien en general. El míster decide y sabemos de la calidad de Nacho. La competencia es máxima y todos estamos preparados para jugar. Hay que respetar la decisión del míster y seguir trabajando para que esa decisión caiga de tu lado. No nos queda otra", afirmó.
Sobre el estado del equipo, el lateral fue claro en el diagnóstico. "En los últimos partidos hemos estado bien, generando ocasiones. Nos está costando más meterlas y las pocas que se le escapan a Aarón acaban en gol. Eso nos pesa bastante", reconoció. Aun así, reclamó margen y tiempo antes de dar por perdida la batalla. "Hay margen aunque no ganemos al Rayo, pero tenemos que empezar a sumar cuanto antes. Si no, nos alejamos". "Le pido a la gente que siga como hasta ahora. Tienen que estar orgullosos de nosotros como nosotros de ellos. Lo intentamos dar todo y ellos se sienten representados. Se vio en el apoyo en el gol al final. Siempre están ahí", zanjó.
Viñas, uno de los más activos sobre el césped durante los noventa y cuatro minutos, compartió el dolor de caer en casa ante un rival de la envergadura del Atlético. "Duele porque es en casa. Queríamos regalarle la victoria a la gente porque siempre está en las buenas, en las malas, en todo momento", afirmó el uruguayo. El ariete desgranó también lo que vio sobre el terreno de juego. "Es muy doloroso por el partido que se ha hecho. Esas dos últimas ocasiones de Reina y Chaira en la primera parte son la línea a seguir. No queda otra. Hay que afinar detalles de cara a portería, ser más contundente".
Viñas también apuntó a la necesidad de convertir el Tartiere en un bastión. "Lo estamos haciendo bien fuera, hay que mejorar en casa porque tenemos que usar a la gente a nuestro favor, que sea una fortaleza", señaló, antes de reclamar que el equipo merece más de lo que refleja la clasificación. "El fútbol a veces no es justo. Tuvimos muchas ocasiones, superamos al rival y lamentablemente el que se va sin puntos somos nosotros".
El atacante también vivió en directo el momento de los aplausos tras el gol rival y tardó en entender lo que ocurría a su alrededor. "Me di cuenta de que nos estaban aplaudiendo y pensé que habían puesto algo en la pantalla o algo así. Luego me dijeron que era por el esfuerzo del equipo", relató. "Es sentirse orgulloso, agradecerle a la gente porque saben valorar cuando uno da todo". Y, como Ahijado, ya tenía la vista puesta en el miércoles. "Ahora dar vuelta a la página. El miércoles tenemos una final más. No nos podemos lamentar mucho".
Desde el otro vestuario, Le Normand tuvo la honestidad de reconocer el nivel que había mostrado el Oviedo durante gran parte del choque. "Ellos se juegan la vida y han jugado un partido muy bueno. Ha sido muy bonito, muy abierto, y hemos sabido sufrir", admitió el central rojiblanco, que identificó dónde se había decidido el partido: "La calidad que tenemos adelante nos ha conseguido el gol". Ahora toca Vallecas.