Este lunes por la tarde conoceremos el primer dato veraz sobre la intención de voto de los socios del Barça. La entrega de las papeletas no es el resultado final, pero sí representa el primer termómetro serio: sabremos quién mueve más gente, quién se adelanta primero en el marcador y, también, si cuaja un pacto final entre las tres candidaturas opositoras.
Todo apunta a que Joan Laporta doblará en número de papeletas a Víctor Font. Es decir, que presentará entre 7.000 y 8.000, justo el doble de las 4.000 que se le atribuyen a Font. En cuanto a Marc Ciria, desde su entorno aseguran que pasará el corte, mientras que todo indica que Jordi Vilajoana no alcanzará el objetivo. No obstante, si Font, Ciria y Vilajoana se unen, podrían sumar alrededor de 8.000 avales, lo que dibujaría un empate técnico.
Además de Joan Laporta, quien sale más beneficiado de esta primera criba es el socio Joan Camprubí Montal, que decidió no presentarse en solitario argumentando que la única manera de derrocar a Laporta era uniendo a toda la oposición. Ahora los números parecen darle la razón, y la prueba es que hasta última hora se está intentando cerrar ese pacto inicial. Vilajoana ya ha dado el ok mientras que Ciria duda en ponerse al servicio de Font.
Laporta ha demostrado que es el candidato con más tirón y que, además, los resultados deportivos están de su lado. Ha tenido la fortuna y la habilidad de construir un contexto que ilusiona: un equipo que engancha, un discurso reconocible y una personalidad que, con sus luces y sombras, conecta. Es populista, sí, pero también es cercano, domina el escenario y sabe lo que el socio quiere oír. Además, en esta ocasión, ha sumado apoyos que el socio valora. Por mucho que moleste a algunos, no es lo mismo que te avale Flick que lo haga Xavi. Los dos son estimados por el socio, pero uno suena a presente y futuro y el otro, a un capítulo ya cerrado del pasado.
Respecto a Víctor Font, sigue siendo el candidato que muchos respetan, pero pocos sienten. Su proyecto está trabajado, su programa es sólido y probablemente sería un presidente competente. Pero como candidato sufre y, en solitario, no parece tener ninguna opción.
Y un apunte final. Por si acaso. La querella presentada en Madrid por un socio de Toledo, cercano a Vox, a medianoche de un viernes y que afirma actuar en solitario —aunque cueste creerlo— es, como mínimo, un elemento que contamina el clima electoral.
Lo dije en este mismo artículo y lo repito, si llega un día en que un juez dictamina que Laporta ha cometido un delito vinculado al Barça, seremos los primeros en exigir su dimisión. Pero mientras no existan pruebas ni sentencia judicial, debe prevalecer la presunción de inocencia.
Lo dicho: o pacta la oposición, tarde y mal, o el partido está decidido.