Álvaro Arbeloa se enfrenta al Getafe este lunes (21:00 horas, Bernabéu), un equipo que forma parte de su historia personal como entrenador del Real Madrid. El 21 de noviembre de 2020, el ahora técnico del primer equipo blanco dirigió su primer partido como entrenador. Lo hizo al frente del Infantil A, que, curiosamente, había sido años antes el escalón en el que inició su carrera Xabi Alonso.
La generación de Yáñez, Reyes o Paulo Iago
En ambos casos existía la predisposición de iniciar una trayectoria que les ha llevado por derroteros distintos. Mientras el vasco se hizo fuerte fuera de Valdebebas —primero en la Real Sociedad B y después en el Bayer Leverkusen del doblete de Bundesliga y DFB-Pokal—, a Arbeloa le llegó la oportunidad de sustituir a su viejo amigo tras ir escalando dentro de la estructura del fútbol base madridista.
El salmantino ingresó en el organigrama de entrenadores de ‘La Fábrica’ en el verano de 2020, un año marcado por la pandemia. De ahí que sus primeros recuerdos estén asociados a la mascarilla: la suya y la de sus jugadores, obligados entonces a competir con protección según la normativa vigente. Arbeloa tomó las riendas de un equipo que hasta ese momento dirigía Juan Carlos Duque.
Entre los nombres que destacaban en aquel Infantil A —que acabaría proclamándose campeón de Liga— estaban Melvin, lateral derecho que ahora alterna el Juvenil con el Real Madrid C en Segunda RFEF; Pablo Melero, mediocentro actualmente en las filas del Getafe; Daniel Yáñez, autor del gol que acaba de meter al equipo blanco en los cuartos de la Youth League; Paulo Iago, una de las joyas de esa generación, aunque castigado por las lesiones en el Sporting de Portugal; o José Reyes, hijo del fallecido José Antonio Reyes, sobre el que están depositadas muchas esperanzas.
“Lo importante es que no sean egoístas”
Aquella generación —la del 2007— fue considerada en su día como una de las más prometedoras. De ahí los comentarios que hizo Arbeloa tras su debut, saldado con un cómodo 5-0: “Le digo a los tres de arriba: ‘vosotros ni BBC (Benzema, Bale y Cristiano) ni nada; vosotros, la mejor tripleta del mundo. Encontraros, disfrutaros. Si un compañero hace gol, alegraos de dársela’. Lo importante es que no tengan ese egoísmo de querer marcar goles -una instrucción que no funciona con los mayores-, sino disfrutar entre ellos y querer pasarse el balón”.
Lo decía en Real Madrid TV, donde también ejercía como comentarista. Arbeloa, que estudió Periodismo en la Universidad Camilo José Cela, ya ofrecía entonces, en sus primeros días al mando de un equipo, pinceladas de una filosofía que le ha acompañado en su etapa inicial al frente del primer equipo: poner al jugador en el centro, al que otorga reconocimiento público siempre que puede. “Son todos muy buenos. Arriba han jugado José (Reyes) y Dani Yáñez, y lo han hecho muy bien. José ha metido un gol y ha dado otra asistencia. Ha sido muy generoso”, destacaba.
“Diferencio entrenar a jugadores de élite y a jugadores de 13 años. A estos últimos les ayudas a crecer: decirles lo que quieres, cuándo tienen balón para darles un poco más de libertad y, cuando no lo tenemos, corregir posiciones. Creo que eso les ayuda”, explicaba sobre su método un técnico al que el partido contra el Getafe le retrotrae al pasado. Un kilómetro cero teñido de azulón, cuando aún no podía imaginar todo lo que vendría después.