Más allá del buen inicio deportivo en 2026, la situación personal de Novak Djokovic sigue marcada por el clima político en Serbia y por sus discrepancias con el presidente Aleksandar Vucic.
El desencuentro se remonta a finales de 2024, cuando el tenista apoyó públicamente las protestas estudiantiles contra el Gobierno serbio. Las movilizaciones se intensificaron tras el derrumbe de la marquesina de una estación de tren que provocó la muerte de 16 personas y generó manifestaciones en cientos de ciudades y municipios del país.
A partir de ese momento, la figura del ex número uno del ranking ATP quedó expuesta en el debate público. Desde sectores próximos al Ejecutivo se promovieron críticas hacia su posicionamiento, en un clima de creciente tensión que coincidió con su decisión de trasladar su residencia a Atenas.
Pese a las diferencias, Vucic quiso separar el plano deportivo del político durante una intervención televisiva en pleno Open de Australia. El mandatario elogió el rendimiento de Djokovic y su impacto internacional.
“Apoyo de todo corazón a Djokovic y a todos los que visten la bandera tricolor serbia, y espero su éxito. Ante Sinner demostró algo increíble. Es el más grande de esta época en un deporte difícil y exigente. Representa a su país con dignidad”, señaló.
No obstante, el presidente fue firme al referirse a las discrepancias ideológicas. Reconoció que mantuvo una conversación con el jugador, aunque sin alcanzar un entendimiento común.
No cambiaré mis creencias bajo la influencia de ninguna estrella del deporte, la actuación o el entretenimiento
Presidente de Serbia
“Le dije lo que pensaba. Ahora lo diría de forma más dura, no hacia él, sino hacia la situación. No cambiaré mis creencias bajo la influencia de ninguna estrella del deporte, la actuación o el entretenimiento”, afirmó.
Djokovic, que a lo largo de su carrera ha mostrado posiciones firmes en distintos asuntos, optó finalmente por instalarse en Grecia junto a su familia. En Atenas ha encontrado un entorno más discreto mientras continúa compitiendo al máximo nivel.
La situación, por ahora, parece enquistada. Mientras el campeón serbio sigue ampliando su legado en las pistas, el distanciamiento con el poder político de su país añade un nuevo capítulo a una trayectoria que trasciende lo estrictamente deportivo.