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La crónica del Barcelona-Villarreal: Lamine Yamal martiriza a un Submarino descafeinado (4-1)

Lamine Yamal es mucho Lamine Yamal. Excentricidades o situaciones de ego juvenil al margen, el internacional español es uno de los mejores futbolistas del planeta fútbol. No necesita más que una baldosa para dejarte sentado, no puedes darle ni medio metro y para intentar frenarle incluso ni la doble marca puede con él. El Villarreal CF lo ha vivido este sábado en sus propias carnes, puesto que el crack de la selección española ha martirizado al Submarino con un ‘hat-trick’ (tres goles) para brindarle un cómodo triunfo por 4-1 al FC Barcelona en un Spotify Camp Nou en reconstrucción. El gol de Pape Gueye al inicio de la segunda mitad y el de Lewandowski al final fueron meras anécdotas.

Una victoria ‘culé’ que pudo ser todavía más amplia de no ser por el meta Luiz Júnior, que evitó tres goles claros remates azulgrana e incluso a un par más que Yamal no atinó a meter entre palos.

El Submarino se pareció nuevamente al equipo que decepcionó en la Liga de Campeones y, por enésima vez en la temporada, volvió a marcharse de vacío de un enfrentamiento directo ante los grandes y los equipos de zona Champions. Los amarillos no han sido capaces de puntuar ni ante Barça ni Madrid, cayó en su visita al Atlético y solo sumó un punto de seis ante el Real Betis. Un mal que no termina de corregirse en el presente ejercicio y del que también adoleció en la Champions ante Tottenham, Juventus, City, Borussia Dortmund y Bayer Leverkusen. 

Marcelino tenía un plan de partido en el que el propósito pasaba por conservar el esférico cuanto más tiempo mejor y aprovechar la defensa adelantada del Barça para asestar golpes mortales a la contra.

Con el once esperado, volviendo a confiar en la dupla Mikautadze-Ayoze en punta y con Moleiro y Nico Pepe como puñales por banda, la clave estaba en cuánto podría sostener al ataque culé el doble pivote Santi Comesaña-Pape Gueye y la defensa grogueta.

Inicio controlado

En la primera media hora de juego el plan fue funcionado. Desde el inicio, los amarillos supieron controlar las posibles transiciones azulgranas y desde la medular se buscaba la profundidad, principalmente por la derecha de la mano de Pepe pero finalizando por la izquierda con llegada de Moleiro y Cardona. De hecho, el propio Cardona tuvo la primera en el 8.

Error fatal de Pape Gueye

Pero fue un espejismo. Poco a poco el Barça se adueñó del balón y fue embutiendo al Submarino, con un Lamine especialmente inspirado. El crack español avisó haciendo intervenir a Luiz Júnior en el 23, para dar el primer golpe mortal cinco minutos después, en el 28. 

Pape Gueye perdió de forma incomprensible un balón en la medular cuando quiso conservarlo ante tres rivales. Fue Fermín el que le robó el esférico para filtrar un pase entre Renato Veiga y Cardona a Yamal... que solo ante Luiz Júnior no perdonó y estableció el 1-0. 

Demasiado fácil para un jugador de ese nivel. Un Lamine que le bastó recibir un balón en la derecha, nueve minutos más tarde, para decir «aquí esto yo». Recibió con el exterior, encaró y regateó a Cardona y Moleiro mientras percutía en el área y sacó un latigazo de zurda que se coló por la escuadra amarilla: 2-0 y ‘game over’.

Faltaban siete minutos para el descanso y, en el 40, Ayoze tuvo una clara llegando al segundo palo, algo forzado, pero su remate salió fuera por poco. Antes de enfilar el túnel de vestuarios todavía Raphinha hizo lucirse a Luiz Júnior a disparo de falta directa y Koundé anotó un 3-0 que no subió al marcador a la salida de un córner por fuera de juego.

Espejismo y sentencia

Mucho que reflexionar al descanso para un Marcelino que no movió ficha al inicio del segundo acto. Y el tiempo le dio la razón. Muy pronto, en el 48, el Villarreal se metía en el partido a la salida de un córner, cuando tras un remate en semifallo de Mouriño dentro él área era remachado por Gueye a la red: 2-1 y vuelta a empezar. ¡Había vida!

Cinco después, en el 53, Ayoze tuvo la ocasión de empatar, al anticiparse al meta Joan García pero fallar en su remate de zurda desde fuera del área rozando el palo.

Fue la última bala de un Submarino al que Lamine Yamal volvió a matar en el 69 con otro golazo y Lewandowski sentenció con el 4-1 definitivo. Un Barça a medio gas goleó a un Villarreal descafeinado que no aprovechó sus momentos y, ante el campeón de LaLiga, eso es demasiado lujo.

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