Granada CF y Málaga CF celebraron este sábado el Día de Andalucía con una fiesta por todo lo alto. La ciudad nazarí sirvió de epicentro este 28 de febrero para vivir un derbi entre rojiblancos y blanquiazules que dignifica lo que es esta tierra y su gente. Un ambiente de festividad y mucha concordia entre las distintas aficiones que ya acostumbra a ser ejemplo entre ambos clubes, aún más en días como este.
Los dos equipos viven realidades distintas en la clasificación. Los de Pacheta iniciaban la jornada con el objetivo de aumentar la distancia con el descenso, mientras que los de Funes buscaban el triunfo para no perder la estela de los cuatro primeros clasificados. Sin embargo, el ambiente de la previa tuvo de todo menos un sentimiento de rivalidad o enfrentamiento entre dos aficiones buscando algo más que tres puntos.
Desplazamiento masivo
Granada acostumbra a dejar imágenes inolvidables para el Málaga CF y este 28 de febrero, favorecidos al fin por un buen horario a un estadio cercano, el desplazamiento blanquiazul fue masivo. A los 600 aficionados con entradas visitantes se sumaron varios miles más que consiguieron las localidades mediante los abonados locales, ya que el miércoles se agotaron todas las entradas. De hecho, hubo quien hizo cola para intentar un último milagro en las taquillas.
Y no fue impedimento para que la fiesta empezara desde bien pronto. Parte de la expedición malaguista se desplazó hasta Granada desde bien temprano para visitar la ciudad. Se dejaron ver desde bien temprano la afición de Martiricos, aumentando su número antes de almorzar en comunión y hermandad con los rivales. Muchos establecimientos dejaron imágenes que deben servir de ejemplo.
Color blanquiazul
A partir de las 15.30 horas dio lugar la Fan Zone con campo hinchable de fútbol, photocall, fotomatón y pintacaras. Blanquiazul, rojiblanco, verdiblanco con la bandera de Andalucía... No obstante, uno de los grandes momentos de la previa estuvo con la llegada del autobús al estadio. Miles de malaguistas se concentraron para llevar en volandas a los jugadores en sus primeros instantes sobre el césped nazarí.
A partir de ahí, cánticos entre toda la afición, mucho color blanquiazul en las gradas y un pedazo importantísimo de La Rosaleda en la ciudad vecina para conseguir los tres puntos. Habrá que ver si el fútbol responde al desplazamiento masivo, como pocos en Andalucía.