¿Cuándo juega Jódar su próximo torneo? Fecha y dónde ver por TV y en directo
Rafa Jódar ya piensa en su próxima salida a escena en la temporada de tierra batida. Después de rendir muy por encima de las expectativas en Barcelona, Madrid y Roma, el de Leganés se prepara para afrontar el mayor desafío de su incipiente carrera.
A pesar de despedirse del Foro Itálico con mal sabor derrota tras ceder ante Darderi en los cuartos de final, el nivel exhibido por Jódar en Roma reafirma la clara línea ascendente que viene siguiendo en los últimos meses. Lo acontecido en la capital italiana, sumado a los cuartos de final alcanzados en Madrid y las semifinales de Barcelona, han catapultado al de Leganés hasta la 29ª posición del ranking ATP. cat-cross.com
El broche a la temporada particular de Jódar sobre la tierra batida tendrá lugar en Roland Garros. El español afronta el segundo Grand Slam de la temporada como uno de los 32 cabezas de serie del cuadro principal, lo que le permitirá evitar a los grandes 'cocos' del sorteo como mínimo hasta tercera ronda.
¿Cuándo empieza Roland Garros 2026?
La presente edición de Roland Garros se disputará del domingo 24 de mayo al domingo 7 de junio en el Stade Roland Garros de París, Francia.
¿Dónde ver Roland Garros 2026 por TV y online?
En España, todos los partidos de Roland Garros se podrán ver por TV y online a través de Eurosport y MAX, ofrecen la cobertura completa del torneo. Los canales en los que se emitirán serán Eurosport 1 y 2, disponibles en Movistar+, DAZN, Orange TV, GolStadium y otras plataformas.
Además, los usuarios podrán seguir todos los partidos en streaming mediante la app de Eurosport o Discovery+, con acceso a múltiples pistas simultáneamente.
Desde SPORT, te ofrecemos una cobertura completa de Roland Garros 2025 con crónicas, reacciones de los protagonistas y análisis de los partidos clave, con especial atención al desempeño de Rafa Jódar.
El premio por ganar Zegama: 3.000 euros, una txapela y un hacha con tu nombre grabado para siempre
Elhousine Elazzaoui y Tove Alexandersson cruzaron la meta de Zegama como campeones de la 25ª edición. En el bolsillo, 3.000 euros cada uno. En las manos, una txapela. Y grabado para siempre en el metal de un hacha, su nombre junto al de todos los ganadores y ganadoras de la historia de la prueba.
El ganador y la ganadora reciben 3.000 euros y la tradicional txapela. El segundo clasificado cobra 2.000 euros y el tercero 1.000. En total, la carrera reparte 20.400 euros en premios hasta el décimo clasificado, que recibe 300 euros.
Para una prueba que mueve más de 11.500 preinscritos para solo 250 dorsales, retransmisiones en cuatro cadenas internacionales y una audiencia global, la dotación es discreta.
Pero Zegama nunca ha vendido la victoria como un negocio. El premio más especial de la prueba es el hacha. En 1971, el Club de Montaña Aloña de Oñati colocó en la cima del Aizkorri un buzón con forma de hacha que ejercía de notario de las personas que hacían cumbre. Junto a la txapela, los vencedores reciben una réplica personalizada que lleva impresos los nombres de todos los ganadores y ganadoras de la prueba, e inscribe el mismo día el del campeón de la edición.
Elazzaoui y Alexandersson tienen hoy su nombre grabado junto al de Kilian Jornet, Oihana Kortazar y todos los txapeldunes de los últimos 25 años.
Para los corredores de élite, el valor real de Zegama está en otro lado. La prueba inaugura las Golden Trail World Series, el circuito más prestigioso del trail internacional, y una victoria aquí vale en términos de visibilidad, contratos con marcas y posicionamiento en el ranking lo que ninguna dotación económica refleja.
Elazzaoui corre con NNormal, la marca de Kilian Jornet. Alexandersson, con Salomon. Para sus patrocinadores, ganar en Zegama ante millones de espectadores vale infinitamente más que los 3.000 euros del cheque.
Al final, Zegama es la prueba que más quieren ganar los mejores corredores del mundo y la que menos dinero reparte en proporción a su importancia. Y esa contradicción, lejos de restarle valor, explica perfectamente por qué sigue siendo la carrera más especial del calendario.
Mourinho y la ‘pereztroika’
Reducir lo ocurrido en el Real Madrid durante los últimos meses a un problema deportivo o a una simple campaña mediática es quedarse en la espuma del café. En los posos aparece una lucha por el poder alrededor de la marca futbolística más importante del mundo. Si se apartan los chascarrillos de Florentino Pérez ante un auditorio atónito, emergen tres cuestiones fundamentales. La primera, una convocatoria anticipada de elecciones con la que reafirmar su poder y frenar cualquier intento de oposición.
La segunda, la identificación directa de un rival: Enrique Riquelme, el empresario “de acento mexicano (tiene una parte importante de sus negocios en ese país) que habla con las eléctricas (Iberdrola)”. De fondo, un antigua rivalidad empresarial. La tercera cuestión apunta a la entrada de un inversor externo, en un porcentaje todavía por determinar, a través de una asamblea pendiente que abre la puerta a una privatización parcial del club de socios.
Un detalle significativo en una comparecencia en la que Florentino situó a los socios por encima de los aficionados y de cualquier otra instancia con capacidad de influir en el futuro inmediato de la entidad. Todo ello en un contexto en el que el presidente ha reaccionado a la crisis deportiva convirtiéndola también en una cuestión institucional. Las dos temporadas sin títulos y, sobre todo, la salida a la calle de los conflictos internos del vestuario proyectaron imagen de debilidad.
Importó menos lo que el Real Madrid pueda ganar ahora que todo lo que conquistó antes. Ahí reside la fortaleza de la institución para atraer capital, sostener la marca y diferenciarse de otros gigantes europeos que el propio Florentino utilizó como ejemplo: “¿Qué puede hacer el City? ¿Darse un tiro? ¿Y el Manchester United? ¿Y el Milan? Porque llevan sin ganar no sé cuántos años una Copa de Europa”. La referencia al equipo de Guardiola encaja dentro de la oposición del viejo imperio madridista a las multipropiedades y a los fondos de inversión.
Cambiar para que nada cambie
El Madrid es un búnker que ha funcionado durante años alrededor de la figura del gran jerarca. Un empresario que revolucionó el fútbol de los 2000 con el modelo galáctico, pero cuya influencia se ha ido erosionando con proyectos fallidos como la Superliga. Por eso el club ha activado ahora una especie de pereztroika. Reforma tutelada desde dentro para reactivar el sistema sin desmontarlo.
Cambiar para que nada cambie. El gran riesgo de ese proceso es abrir dinámicas que terminen escapando al control del propio sistema. En ese contexto, Florentino ha recurrido a uno de los instrumentos más eficaces para combatir la decadencia: la nostalgia. Un recurso que puede funcionar como un simple chute temporal de dopamina, pero que también permite recuperar ilusión de manera inmediata.
Ahí aparece Mourinho. El portugués representa la figura del caudillo que regresa con las heridas del pasado todavía abiertas, impulsado tanto por el deseo de reivindicarse frente a quienes le dieron por amortizado como por la necesidad de imponer orden en un vestuario que requiere una pedagogía acelerada sobre lo que es el Madrid. Su regreso encaja en este contexto de repliegue institucional.
Con Mourinho como bandera y con el Muro de Chamartín levantado frente a cualquier oposición a Florentino, el Real Madrid pretende recuperar estabilidad y autoridad. Como si los tanques ya estuvieran apostados en la puerta, esperando únicamente que a ningún Yeltsin se le ocurra subirse encima y girar el periscopio hacia Valdebebas.
Mourinho y la ‘pereztroika’
Reducir lo ocurrido en el Real Madrid durante los últimos meses a un problema deportivo o a una simple campaña mediática es quedarse en la espuma del café. En los posos aparece una lucha por el poder alrededor de la marca futbolística más importante del mundo. Si se apartan los chascarrillos de Florentino Pérez ante un auditorio atónito, emergen tres cuestiones fundamentales. La primera, una convocatoria anticipada de elecciones con la que reafirmar su poder y frenar cualquier intento de oposición.
Leer la noticia completa