Eterno Stuani: el mejor suplente del mundo marca hasta infiltrado
Parece el día de la marmota porque el Girona vuelve a coquetear con demasiado interés con el descenso a falta de pocas jornadas para terminar LaLiga. También porque Cristhian Stuani sigue salvando al equipo pese a tener los minutos a cuentagotas y casi 40 años. Pero no. No es el mismo día repetido una y otra vez. Cada año pasa y pesa en la espalda del uruguayo, que, a sus 39 años, continúa al pie del cañón. El capitán y máximo goleador de la historia del Girona siempre está dispuesto a poner la cabeza, la rodilla o el alma donde el equipo lo necesita. Una bendición que, por desgracia, no puede ser eterna. cricket-ipl.in
Ya ocurrió la temporada pasada, más o menos a estas alturas de la película. Cuando el Girona lo necesitó, Stuani salió al rescate. Marcó el gol de la victoria contra el Mallorca, un 1-0 que sirvió para empezar a encarrilar la permanencia después de que el equipo se hubiera complicado la vida con once jornadas seguidas sin ganar. O lo que es lo mismo: tres meses sin sumar los tres puntos. El final fue feliz.
En Vallecas, el guion volvió a repetirse. Stuani apareció cuando ya se temían lo peor. En el minuto 90, contra las cuerdas y con un cabezazo sensacional para arañar un punto que vale más que un simple empate: su gol mantuvo al equipo de Míchel dos puntos por encima del descenso a falta de tres jornadas por disputar.
El veterano delantero lleva años demostrando que no necesita 90 minutos para decidir un partido. A veces le basta un rato. A veces, solo un balón en condiciones. Como en Vallecas. Los números ya no son solo buenos: son de élite.
El mejor suplente del mundo
Desde la temporada 2023-24, Stuani es el jugador con más goles como suplente en las cinco grandes ligas, con 19 dianas saliendo desde el banquillo, por delante de Alexander Sørloth, con 13, y Gonçalo Ramos, con 12. Stuani no es un recurso sentimental ni una figura decorativa para los minutos finales: es una solución de oro.
Esta temporada ha disputado 18 partidos en Liga, ha marcado cuatro goles y apenas suma 285 minutos. En Copa también dejó su firma: un partido, un gol y 75 minutos sobre el césped. En total, cinco tantos en 360 minutos. Uno cada 72. Una barbaridad para un futbolista que mantiene una relación intacta con el gol.
Marca incluso infiltrado
Míchel desveló después del empate ante el Rayo Vallecano que el capitán jugó infiltrado. “Todos queríamos jugar cuando éramos futbolistas. Stuani se ha infiltrado para jugar. Ha estado toda la semana con la rodilla mal. Nos falta área por las bajas. Sin Vanat, sin Abel... En su momento, sin ‘Stu’... Nos irá muy bien tenerlo estos tres partidos”, explicó el técnico. Su compromiso es incuestionable.
“Si el equipo me necesita, ahí estoy. Ahora estoy jugando más e intento vaciarme en la cancha para ayudar, y lo estoy consiguiendo”, mencionó el año pasado, después de ganar al Mallorca. Merece la pena recuperar sus palabras, porque siguen muy vigentes hoy. Está jugando infiltrado, sin rechistar cuando no tiene minutos y listo para dejarlo todo por su Girona. Si el cuadro de Míchel mantiene su plaza en Primera, mucha culpa será suya. Como siempre. Un capitán como la copa de un pino.
Una final por la permanencia en Villarreal con el Sevilla en venta
El Sevilla Fútbol Club llega este miércoles a La Cerámica con la permanencia en juego, el cuerpo justo tras las bajas comentadas por Luis García Plaza y el ruido institucional más que instalado en todos los estamentos de la entidad. Contra un Villarreal que tiene en su mano certificar el tercer puesto y en un partido de máxima exigencia, los pupilos dirigidos por el técnico madrileño llegan con la posibilidad de convertir la salvación casi en una realidad total si consiguen la victoria mientras el club se ve inmerso en el tramo decisivo de la venta al grupo que tiene a Sergio Ramos como cara visible.
La victoria ante el Espanyol supuso un alivio clasificatorio alivió la tabla y levantó la moral de un vestuario que se rehízo al golpe de Pamplona con dos victorias, pero nada está cerrado. García Plaza fue contundente al afirmar que con 40 puntos no vale: "No, nunca se sabe. Ahora tenemos equipos por debajo, hasta nos podríamos salvar con 40. Creo que con un punto no nos va a valer, pero no sé los puntos que pueden ser, me centro en el Villarreal, si ganamos sería increíble y si empatamos será un punto importante. Todo lo que sea sumar será positivo, vamos a un escenario complicado", reconocía el madrileño, que catalogó al choque contra los de Marcelino como "el más difícil" de los tres restantes.
El Villarreal no afronta la noche como un invitado cómodo en la pelea ajena. Al contrario. El submarino amarillo quiere rematar una temporada sobresaliente y asegurar un tercer puesto de enorme valor histórico. García Plaza ya lo avisó: "El Villarreal pondrá a todos los titulares para cerrar la temporada".
Sin Isaac y con cambios obligados por alto desgaste: así puede ser el once de García Plaza
El problema es que el Sevilla llega mermado. Isaac Romero no estará por lesión y no será el único contratiempo. Sin dar nombres para no ofrecer pistas a Marcelino, habló de jugadores que no están para más de un rato y de otros a los que los médicos recomiendan proteger desde el banquillo. "Habrá cuatro o cinco cambios". La alineación queda condicionada por las cargas, por el esfuerzo acumulado y por la necesidad de competir sin romper más piezas.
Vlachodimos apunta de nuevo a la portería. Azpilicueta, ya recuperado, puede regresar a un once en el que Castrín, Kike Salas y Oso tendrían opciones atrás. En el centro, Gudelj, Batista Mendy y Sow serán los que evitarán que el Villarreal tenga juego interior, siendo más importante su presencia probablemente sin que con balón y siendo el suizo quien quede como medio más llegador. Arriba, la baja de Isaac abre espacio para Neal Maupay Akor Adams, autor del gol que cerró la victoria ante el Espanyol, mientras Juanlu, Alexis o Ejuke pueden repartirse las bandas en función del plan y de las piernas disponibles.
Con el balón como referencia Nervión mira de reojo a los despachos. El proceso de compra del Sevilla por parte del grupo de Sergio Ramos y Five Eleven Capital se aceleró entre el lunes, con una reunión maratoniana, y el martes, en un encuentro más comedido en el tiempo. Queda por ver, con optimismo entre las partes, las garantías de pago, pero más que nunca, el fútbol condiciona el precio y los plazos de un proyecto que, lógicamente, no tiene el mismo valor en Primera que en Segunda.
Una final por la permanencia, otra más, quizás la más compleja por el rival al que enfrentan los de Luis García Plaza, pero trabajando con el convencimiento de los últimos seis de seis puntos sumados, el Sevilla llega a La Cerámica con la ilusión de hacer un buen partido de fútbol para que las estrecheces de la temporada puedan terminar incluso antes de que acabe LaLiga.
Todos los tiempos de Kilian Jornet en Zegama: ¿cuándo corrió más rápido? ¿Y más lento?
Pocas veces un corredor ha estado tan vinculado a una carrera como Kilian Jornet lo está a Zegama-Aizkorri. La maratón de montaña que cada primavera reúne a la élite mundial del trail en el País Vasco se ha convertido, a lo largo de los años, en el escenario más icónico del palmarés del catalán. Desde que debutó en 2007, con tan solo 19 años, hasta su última victoria en 2024, ha cruzado doce veces la línea de salida… y ha ganado en once de ellas.
Más allá de los títulos, que ya de por sí hablan de una hegemonía casi irrepetible, lo que fascina en la historia de Jornet en Zegama son sus cronos. Porque si hay algo que distingue esta carrera, además del calor del público o la dureza del recorrido por el macizo del Aizkorri, es su imprevisibilidad: el terreno puede variar de seco y rápido a un lodazal épico en cuestión de horas. Y ahí, Kilian ha sabido adaptarse como nadie.
Su estreno en 2007 no fue solo una victoria: fue una irrupción. Ganó con un tiempo de 3h 56’ 59” y dejó claro que había llegado para quedarse. Al año siguiente, repitió triunfo, aunque el cronómetro se fue unos segundos por encima de las cuatro horas, en una edición marcada por el barro y la lluvia. Tras una pausa en 2009, regresó en 2010 con idéntico tiempo al de 2007. Pero lo realmente increíble es que en 2011 el catalán regresó para clavar el mismo crono: 3h 56’ 30”.
La progresión llegó en los años siguientes. En 2012, bajo la presión de un Luis Alberto Hernando en estado de gracia, apretó los dientes y rebajó su marca a 3h 56’ 04”. En 2013, en uno de los duelos más recordados de la historia de la prueba entre ambos corredores, volvió a imponerse y se quedó a las puertas del récord: 3h 54’ 38”. La gran explosión, sin embargo, llegó en 2014. Con lluvia, frío y un recorrido embarrado, Jornet voló sobre las crestas de Aizkorri y batió el récord vigente con un tiempo de 3h 48’ 14”. Aquel día, Zegama fue suya más que nunca.
El récord de Kilian Jornet en Zegama en la edición de 2022
Tras un año de ausencia, reapareció en 2016 y lo hizo para volver a ganar, esta vez con un cómodo margen y un tiempo en meta de 3h 50’ 03”. Su novena victoria llegó en 2019 con 3h 52’ 47”, en una edición donde el barro volvía a marcar el paso. Pero el gran salto llegaría en 2022. Con 34 años, el catalán regresó a Zegama en plena madurez deportiva y en unas condiciones perfectas para firmar su mejor actuación: 3h 36’ 40”. No solo fue su décima victoria, sino que logró rebajar el récord de la prueba en más de nueve minutos. Fue su versión más agresiva, más rápida, más imponente.
Dos años después, en 2024, acarició de nuevo esa marca. Se impuso una vez más, esta vez con 3h 38’ 07”, y lo hizo pese a sufrir problemas estomacales en la parte final de la carrera. Para entonces, nadie dudaba ya de que Zegama era su territorio natural.
¿Y su peor crono? Paradójicamente, también llegó en una victoria: 3h 59’ 33” en 2008, en una edición especialmente técnica y resbaladiza. Aun así, fue suficiente para llevarse el triunfo.
La única vez que no ganó fue en 2015. En una carrera donde siempre ha parecido invencible, aquel año demostró al mundo que él también es humano. Jornet llegó a Zegama apenas unos días después de regresar de una expedición en el Himalaya. Sin tiempo para recuperarse, corrió lejos de su mejor versión. El italiano Tadei Pivk aprovechó el momento y se llevó la victoria con 3h 51’ 11”, mientras que Kilian cruzaba la meta en vigesimosegunda posición. Fue una edición complicada, con barro, lluvia y mucho nivel. Pero lo que más llamó la atención no fue quién ganó, sino quién no lo hizo. Porque, por primera —y única— vez, Zegama no le perteneció.
De sus once victorias, nueve han sido por debajo de las cuatro horas. Pero más allá de los números, lo que permanece es la conexión de Kilian con el evento vasco. Es la carrera en la que más veces ha competido y eso ya lo dice todo. No ha sido solo una línea de salida más en su calendario, sino un lugar al que siempre ha querido volver. Porque Zegama no ha sido solo una carrera más para él, ha sido, durante casi dos décadas, el escenario que mejor explica quién es como corredor. Este 2025, todo apunta a que su nombre no estará en la línea de salida. Una ausencia que, sin lugar a dudas, se notará.
El Barça quiere ser más que un campeón
El Barça ya ha celebrado La Liga con una rúa extraordinaria, pero el vestuario quiere más y se ha marcado un objetivo que puede convertir a la plantilla que dirige Hansi Flick en la tercera de la historia en lograr alcanzar los cien puntos. Solo dos equipos lo han conseguido. El reto no es menor. El valor de una temporada que ha ayudado el proyecto liderado por Joan Laporta en la presidencia y por el técnico alemán en el banquillo es ya sobresaliente, pero falta la guinda antes de pensar, entonces ya sí, en el Mundial.
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