Con la subida de las temperaturas durante los meses de verano, proteger a perros y gatos del calor pasa a ser una de las principales preocupaciones para muchos dueños. Las altas temperaturas pueden provocar un golpe de calor, una emergencia veterinaria que requiere actuar con rapidez para evitar consecuencias graves.
Tal y como explica la veterinaria Mamen Trives, perros y gatos regulan su temperatura de forma muy diferente a las personas. Al no contar con glándulas sudoríparas repartidas por el cuerpo, apenas pueden refrescarse mediante el sudor.
Mucha precaución con tus animales
Su principal sistema para disipar el calor es el jadeo y, en menor medida, la transpiración a través de las almohadillas de las patas. En condiciones normales, su temperatura corporal se sitúa entre los 38 y los 39 grados.
Sin embargo, cuando el calor es excesivo o permanecen demasiado tiempo expuestos al sol, puede elevarse hasta alcanzar los 42 grados. En ese momento, el organismo entra en una situación crítica. "El organismo sufre un shock brutal", alerta Trives, ya que el cuerpo es incapaz de eliminar el exceso de calor acumulado.
Si notas que tu mascota jadea de forma excesiva, respira muy deprisa o muestra claros signos de agotamiento por el calor, es importante actuar cuanto antes. Una buena opción es tumbarla sobre una toalla húmeda o utilizar una manta refrigerante para ayudar a reducir su temperatura.
También puede resultar útil aplicar un poco de alcohol en las almohadillas de las patas con ayuda de un algodón o un pulverizador, ya que favorece la disipación del calor. En cualquier caso, lo más importante es llevar al animal de inmediato a un lugar fresco, bien ventilado o con aire acondicionado para evitar que la situación empeore.
Lo que debes de hacer si el animal se encuentre grave
Si el perro llega a sufrir convulsiones o pierde el conocimiento, se trata de una emergencia que requiere actuar de inmediato. En estos casos, lo más recomendable es colocarlo en la bañera y refrescarlo con agua fresca, siempre evitando un cambio de temperatura demasiado brusco.
El objetivo es reducir su temperatura corporal de forma gradual y, una vez estabilizado, acudir cuanto antes al veterinario para que pueda valorar su estado. La prevención sigue siendo la mejor forma de evitar problemas durante los días de calor.
Evita estas situaciones
Lo más recomendable es adaptar los paseos a las horas en las que las temperaturas son más suaves, como primera hora de la mañana o al anochecer, y limitar las salidas del mediodía a lo imprescindible.
También conviene fijarse en el suelo antes de salir, ya que superficies como el asfalto o las tapas metálicas de las alcantarillas pueden alcanzar temperaturas muy elevadas y provocar quemaduras en las almohadillas de los perros.