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La postura de la UEFA ante la queja del Barça por el arbitraje

El FC Barcelona está meditando la forma de actuar para defenderse del arbitraje que sufrió por parte de Istvás Kovács en el partido de ida de los cuartos de final de la Champions League ante el Atlético de Madrid. La única vía que tiene para reclamar es a través de una queja formal ante la UEFA. Un procedimiento que seguiría su curso y cuyas consecuencias no serían ni inmediatas ni en forma de comunicado público.

El Barça está en su derecho de mandar una carta a la UEFA mostrando su disconformidad con el colegiado y el máximo organismo del fútbol europeo respondería a su debido tiempo. No tiene otra manera de expresar su malestar por un conducto oficial.

La UEFA, por su parte, contestaría al Barça por cortesía, pero la respuesta no tendría efectos prácticos sobre la eliminatoria. La UEFA no 'rearbitra' partidos y todo quedaría en una comunicación privada entre ambas entidades.

El observador arbitral

Con independencia de la queja formal del Barça, la propia UEFA ya se encarga de analizar a sus árbitros a través de un observador que envía a cada uno de los partidos. En este caso, fue Stefano Podeschi, de San Marino, quien realizará su informe pertinente al comité arbitral.

La UEFA no hace públicos estos informes, por lo que es una incógnita saber el futuro del rumano Kovács en el resto de la competición. Con independencia de si este análisis es negativo hacia sus intereses, ya era difícil que volviera a pitar un partido de la presente edición de la Champions League el haber arbitrado unos cuartos de final.

Experto en derecho deportivo

En esta misma línea, SPORT se ha puesto en contacto con el abogado especializado en derecho deportivo Cristian Zarroca para conocer su opinión sobre el alcance real de un informe de protesta del club azulgrana, que, en ningún caso, se tratará de un trámite que vaya a cambiar decisiones futbolísticas.

"No es un procedimiento disciplinario, es una reclamación o queja para mostrar desacuerdo por la actuación arbitral”, explicó. Es decir, el Barça es consciente de que las opciones son nulas de que se revise la roja a Cubarsí o que se ‘rearbitre’ el partido.

El objetivo, por lo tanto, está más pensado en mostrar fuerza en los despachos: "Es una acción política para influir al árbitro o al comité para el próximo partido", apuntó Zarroca. En otras palabras, el club pretende dejar constancia de su malestar con la intención de que, en la medida de lo posible, futuras decisiones en jugadas similares no perjudiquen a los de Flick. "Se hace para intentar que en otros partidos, en situaciones dudosas, las decisiones sean más a favor", añadió el experto a este diario.

Zarroca también deslizó que "la comunicación puede ser pública, pero también puede haber llamadas", aunque advierte que “el Barça no tiene la importancia ni el peso en la UEFA de los últimos años”. Un factor que puede condicionar el impacto real de cualquier movimiento en los despachos.

Fuente original: www.sport.es →